La información oficial presenta un promedio semestral que no da cuenta del cambio de tendencia registrado desde septiembre pasado. La metodología sigue bajo la lupa de los especialistas.
El gobierno celebró los datos que publicó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre la evolución de la pobreza. El informe oficial dio cuenta una sensible contracción de la población que, en promedio, vivió en hogares que no reunían los ingresos suficientes para hacer frente al costo de la Canasta Básica Total (CBT) durante el segundo semestre de 2025 con relación al mismo período del año anterior.
El 28,2% registrado en ese período contrasta con el 38,1% de un año antes. Se trata de una contracción de 9,9 puntos porcentuales que representan alrededor de 4,5 millones de habitantes que lograron salir de esa situación en el período de un año. Si se tomara el semestre inmediato anterior (el primero de 2024 cuando luego de la drástica devaluación de diciembre de 2023), la pobreza llegó a afectar en promedio al 52,9% de las personas, el dato resulta todavía más impactante en la medida en que la caída llega hasta 24,7 puntos porcentuales equivalentes a casi 11,5 millones de habitantes. Con relación al mismo período de 2023 la pobreza se redujo en más de 13 puntos o el equivalente a 6,2 millones de personas.
El informe, por su parte, indica que la indigencia se contrajo hasta el 4,8% de la población. Se trata de algo más de 4 millones de personas que, desde el primer semestre de 2024, lograron salir de una situación caracterizada por la incapacidad de afrontar el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que marca la línea de la desnutrición medida en términos biológicos.
No todo lo que brilla…
Con todo, la situación que formalmente indica una marcada mejoría de estos indicadores sociales, muestra varios claroscuros. Por un lado, la propia metodología del INDEC para medir el fenómeno sufre cuestionamientos y debilidades y, por el otro, el proceso de contracción de la pobreza y la indigencia parece haber encontrado un límite a partir del último mes del tercer trimestre de 2025 cuando, según estudios privados que, basados en los mismos datos oficiales, realizan una mayor desagregación del estudio de pobreza, la dinámica mostró un cambio drástico con un incremento de las personas pobres.
Así, según un estudio de la consultora Ex Quanti presentado horas antes de la difusión del informe oficial, la cantidad de personas en situación de pobreza había caído hasta los 12,8 millones en agosto-septiembre de 2025 y escaló hasta los 15,5 millones sobre el final del año en una tendencia firme al alza. El dato, explicaron profesionales de esa consultora a Tiempo, una vez conocido el informe del INDEC, se rectificó hasta poco más de 14 millones que, de cualquier forma, no alteran el marcado cambio de tendencia.
El Nowcast de pobreza que elabora el Departamento de Econometría de la Universidad Torcuato Di Tella a cargo de Martín Rozada coincidió en el diagnóstico en la medida en que, de su medición promedio semestral, surge que a partir del semestre que va de agosto a enero la evolución de la pobreza cambia el sentido de la tendencia que se profundiza en el mes siguiente. Del dato se deduce que los últimos meses de 2025, cuando a partir de septiembre comenzó una espiral inflacionaria creciente y siempre por encima del 2%, la tendencia a la contracción de la pobreza cambió de rumbo. De hecho, dice el informe de la Universidad Torcuato Di Tella, “el nowcast estima una tasa de pobreza de 30,6% para el semestre Sep25-Feb26” a la vez que proyecta una tasa de pobreza “del 32,5% para el cuarto trimestre de 2025”.
Por su parte, la consultora Ex Quanti, integrada por docentes de la UBA especializados en estadísticas socio laborales, sostuvo que “la pobreza ha vuelto a crecer en la Argentina, luego de seis trimestres consecutivos en reducción” y que fue “durante el 4to trimestre de 2025” cuando “se interrumpió la tendencia a la baja”.
A la vez, indican que “entre los últimos dos trimestres del año 2025, la cantidad de pobres habría aumentado en 2,7 millones de personas”. Para Ex Quanti “se presenta una reducción que es genuina pero que no contempla la disparidad de comportamiento entre los trimestres comprometidos en dichos semestres” y que, por eso, “debe considerarse que lo que está ocurriendo en la actualidad es que la pobreza está creciendo dado lo acontecido en el último trimestre del año pasado”.
El estudio indica que “la evolución neta de pobres para la Era Milei es de una reducción efectiva de 2,56 millones de personas” que, advierten, “resulta insuficiente para compensar el crecimiento que se observa en toda la serie. Desde 2017 hasta la actualidad existen todavía en Argentina un 41% más de pobres” y que, “la estadística oficial confirma que hoy todavía existen 4,5 millones más de pobres que hace 8 años con el agravante de que a partir de fines del año pasado la pobreza ha vuelto a subir”.#DatoINDEC
— INDEC Argentina (@INDECArgentina) March 31, 2026
En el 2° semestre de 2025, la pobreza alcanzó al 21,0% de los hogares en el que residen el 28,2% de las personas que releva la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en 31 aglomerados urbanos https://t.co/7ggyhLa7VK pic.twitter.com/i6RGbqTIA0
Inconsistencias metodológicas
Pero además, la medición de la pobreza y la indigencia están siendo fuertemente cuestionadas por especialistas del ámbito académico. Es que, al igual que la negativa del gobierno en actualizar la Encuesta de Gastos en Hogares (ENGHO) con lo relevado en 2017 afecta la medición de inflación del IPC, las canastas que miden la pobreza y la indigencia también están siendo cuestionadas así como el relevamiento de los ingresos familiares.
Hace algunos meses atrás, el sociólogo Agustín Salvia del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) dio a conocer un informe con el título de “Un descenso sobrerrepresentado de la pobreza” en el que reconocía que “esta buena noticia debe interpretarse en el marco de un proceso de estabilización macroeconómica caracterizado por la desaceleración de la inflación y un menor incremento en los precios de los bienes que integran las canastas básicas de consumo en comparación con el índice general” pero, advertían que “es importante diferenciar entre el fenómeno de la pobreza y su instrumento de medición”.
La UCA explicó que “en contextos de alta volatilidad, tanto por fuertes incrementos en los precios como ante la desaceleración inflacionaria, la medición de la pobreza por ingresos tiende a ser menos precisa” y que las mejoras resultaban de “una mayor captación neta de ingresos laborales y no laborales por parte de la Encuesta Permanente de Hogares, derivada tanto de cambios en el cuestionario como de un mejor registro en un escenario de menor inflación”.
A la vez que criticaban “la persistencia en la utilización de canastas básicas construidas sobre la estructura de consumo de 2004-2005, no actualizadas a la información de 2017-2018” cuando, “durante 2024, en un escenario de fuerte recomposición de tarifas y de precios regulados, dicha desactualización limita la capacidad de la medición para reflejar con precisión la situación efectiva de los hogares”.
En la misma línea, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) criticó la medición por el sesgo generado por el retraso en la actualización de la canasta de gastos en hogares con el relevamiento de 2018 que, decían, hace que “el valor de la CBT quede artificialmente bajo” mientras, por cambios metodológicos, del otro lado, surge “una mejor captación de ingresos“ y no “por una mejora real y sostenida en los ingresos de los hogares en relación al costo de vida”. La lupa está puesta, entre otros puntos, en lo ingresos por beneficios sociales y en la medición de la evolución del salario de los trabajadores informales. El doctor en Ciencias Sociales Eduardo Chávez Molina señaló entonces que “hay una submedición, pero no conocemos el impacto” generada por el “retraso del coeficiente de Engel en lo no alimentario”.
Fuente y fotos: Tiempo Argentino



