Lo que para algunos es costumbre, para otros es una alerta roja. En el norte argentino, el debate vuelve con una pregunta clave: qué se está vendiendo y bajo qué controles.
El tema explotó tras una denuncia vecinal en barrio Ceferino, Salta capital; donde una mujer aseguró haber comprado morcillas que, según veterinarios consultados, contendrían carne de felino. A partir de esa presentación, la Justicia ordenó un allanamiento y se abrió una causa por la venta de alimentos potencialmente peligrosos para la salud.
El punto central para los salteños no es el morbo, sino el riesgo sanitario: cualquier carne sin control bromatológico puede provocar intoxicaciones graves, más aún en verano y en productos como chacinados o embutidos.
Casos que generaron sospechas en otras provincias argentinas
Aunque no son frecuentes, las denuncias por presunto consumo de gato aparecen cada tanto en Argentina, casi siempre vinculadas a contextos de marginalidad o crisis social. En Córdoba, vecinos denunciaron la desaparición de gatos y alertaron sobre personas que podrían estar cazándolos para comer. En Rosario de la Frontera, durante los años más duros de la crisis económica, también circularon historias similares que quedaron grabadas en la memoria colectiva. En la mayoría de los casos, no siempre se logra comprobar, pero el impacto social es inmediato: miedo, bronca y reclamos por mayor control del Estado.
¿En otros países se come gato por "salud"?
En varios países de Asia, el consumo de carne de gato no está asociado solo a la pobreza. En regiones de China, Vietnam e Indonesia, existen creencias tradicionales que le atribuyen supuestos beneficios medicinales.
Según esas costumbres populares, esta carne serviría para:
aliviar dolores articulares
mejorar la circulación
"dar calor" al cuerpo en invierno
aumentar la energía en personas mayores
Especialistas remarcan que no hay evidencia científica que avale estos beneficios y advierten por el riesgo de enfermedades, parásitos e infecciones, sobre todo cuando los animales no pasan controles sanitarios.
¿Es legal comer gato en China y Vietnam?
No hay una sola respuesta. En China no existe una prohibición nacional uniforme, pero ciudades como Shenzhen y Zhuhai prohibieron la venta y consumo de carne de perro y gato. En otras zonas, el consumo puede seguir existiendo por falta de una ley general y controles desiguales. En Vietnam, las autoridades impulsaron restricciones y campañas para desalentar esta práctica, pero reconocen que el consumo clandestino todavía persiste, especialmente en algunas regiones del norte.
En Salta la ley es clara: está prohibida la venta y consumo de carne de gato. Si un producto cárnico no tiene origen claro ni controles, el problema no es cultural ni anecdótico: es un peligro directo para la salud pública.
Para los vecinos, la clave es estar atentos:
comprar solo en comercios habilitados
revisar limpieza y cadena de frío
desconfiar de precios irrisorios
denunciar ante Bromatología cualquier irregularidad
Este caso no habla solo de algo repugnante: expone fallas de control que pueden terminar en intoxicaciones masivas y afectar a cualquier familia.
En el mes de enero, en Salta clausuraron una carnicería que vendía chorizos y morcillas con carne de gato
La denuncia fue presentada luego de que una vecina hallara restos de un felino durante un asado familiar. En Salta, la clausura de una carnicería del barrio Ceferino y la imputación de su propietaria de 52 años generaron conmoción luego de una denuncia por la presunta venta de embutidos elaborados con carne de gato.
El hecho se conoció tras la presentación de una vecina que, durante un asado familiar, halló restos de lo que sería un felino dentro de una morcilla. A partir de ese episodio, otro vecino manifestó haber encontrado fragmentos de un animal al consumir un chorizo comprado en el mismo local. Ante la gravedad de la situación, dos veterinarios intervinieron y confirmaron que los restos correspondían a gatos.
La denuncia inicial se realizó el pasado 28 de diciembre, y con esos elementos, el fiscal Federico Jovanovics solicitó un allanamiento en el comercio ubicado sobre la calle Rodrigo Pereyra al 1800, donde desde hace seis años funciona una venta de embutidos a nombre de la mujer imputada. En paralelo, habitantes de la zona señalaron la desaparición de varias mascotas en el barrio.
El operativo se concretó el viernes 9 de enero con la participación del área de Bromatología de la Municipalidad de Salta. En el lugar se secuestraron embutidos, cortes de carne y otros productos alimenticios que, según el acta, presentaban “dudosa procedencia y mal estado de conservación”, sin refrigeración adecuada y en condiciones insalubres para su comercialización y consumo.
Durante la inspección se tomaron muestras de queso de cerdo, chorizo, butifarra y morcilla para su análisis bromatológico. Además, se constató que la propietaria no contaba con habilitación ni permisos para la manipulación de alimentos, por lo que se labró un acta por incumplimientos y se ordenó el decomiso de todos los productos conforme a la normativa del Código Alimentario Argentino.
La causa fue caratulada provisoriamente como “suministro, distribución y almacenamiento de sustancias alimenticias peligrosas para la salud”. La mujer quedó formalmente vinculada al expediente mientras continúan los peritajes y las investigaciones para determinar el origen de los productos secuestrados y confirmar de manera definitiva la presencia de restos de felino en los embutidos.
Fuente y fotos: Qué Pasa Salta - Somos Jujuy

