La planta procesadora Manisur S.A, ubicada en la pequeña localidad de Santa Eufemia; al sur de Córdoba, detuvo por completo sus operaciones debido al retiro de su principal inversor, dejando un saldo de despidos y suspensiones en una comunidad donde la firma es el principal motor de empleo. Desde la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) advierten sobre la crítica situación de operarios con hasta 30 años de antigüedad y el impacto en la economía regional.
La localidad de Santa Eufemia, ubicada en el sur de la provincia de Córdoba, se encuentra en estado de incertidumbre tras la decisión de la firma manisera Manisur S.A. de frenar de manera total la actividad en su planta de procesamiento. Esta drástica determinación golpea de lleno el corazón productivo de la región y se traduce en el despido y la suspensión de aproximadamente 70 trabajadores, un número de enorme impacto para la economía de una comunidad pequeña donde la planta representa el principal sustento diario de decenas de hogares.
Promesas rotas y el retiro del socio mayoritario
El origen del conflicto se originó con un repentino cambio de rumbo empresarial tras la salida del principal accionista de la firma. En diálogo con medios locales, Marcela Rodríguez, delegada de la seccional Río Cuarto de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), precisó que la paralización se desencadenó porque la fábrica se quedó sin la materia prima indispensable para sostener la actual campaña.
De acuerdo con lo detallado por la referente gremial, el año pasado un empresario oriundo de Alejandro Roca había adquirido la mayoría del paquete accionario de Manisur S.A. Su plan original contemplaba desviar y procesar en las instalaciones de Santa Eufemia la materia prima proveniente de una nueva firma agroexportadora de su propiedad.
Esta incorporación había despertado un fuerte entusiasmo en la comunidad. Con la llegada del inversor, no solo se proyectaba un horizonte de estabilidad y crecimiento, sino que además se ejecutaron obras de mejora y modernización tecnológica en la planta física.
"Estaban todos muy contentos con la llegada de este accionista, visitó las plantas, generó la esperanza", explicó la delegada. Sin embargo, los planes de logística y abastecimiento trazados por el empresario finalmente naufragaron, y tampoco se logró captar la producción de otros productores regionales independientes para compensar el faltante. Sin materia prima en los silos, la viabilidad operativa de la planta se desplomó de forma estrepitosa.
Una campaña frustrada y el drama de trabajadores con más de 20 años de antigüedad laboral
La parálisis de Manisur S.A. altera drásticamente la dinámica laboral e ingresos de la región. Habitualmente, el procesamiento y descascarado de maní asegura una temporada de empleo continuo que se prolonga entre ocho y nueve meses al año. En contraste, durante este ciclo la actividad en Santa Eufemia apenas pudo sostenerse un mes antes de que la patronal decretara el cierre patronal y las suspensiones. La gravedad del escenario es tal que, según denunció Rodríguez, hubo obreros temporarios que directamente nunca fueron convocados para iniciar sus tareas habituales.
La preocupación del sindicato se enfoca de manera urgente en la situación de vulnerabilidad en la que quedan los trabajadores afectados, muchos de los cuales cuentan con trayectorias de entre 15 y 30 años de servicio ininterrumpido en la empresa. Al respecto, Rodríguez enfatizó: "Estas familias, alrededor de setenta, han hecho de este su trabajo de toda la vida".
La extensa antigüedad de la plantilla vuelve sumamente compleja la reinserción laboral en una localidad pequeña, sumiendo a los hogares en un panorama de asfixia e incertidumbre económica de cara a los próximos meses.
Incertidumbre sobre el futuro y el rol gremial
Desde el plano corporativo, las autoridades de Manisur S.A. expresaron formalmente su intención de recomponer la situación y volver a poner en marcha la fábrica durante el ciclo del año que viene. No obstante, desde UATRE miran con cautela estas expresiones de buena voluntad, ya que la patronal no brindó precisiones técnicas ni fechas concretas sobre cómo o cuándo se reestructurará el negocio para garantizar la vuelta al trabajo.
La representación gremial se mantiene en estado de asamblea permanente para seguir de cerca la liquidación de las indemnizaciones, el cumplimiento de los haberes caídos y la defensa de los puestos de trabajo en una comunidad que hoy se ve sacudida por el fantasma de la desocupación en su principal industria.
Fuente y fotos: Mundo Gremial
